El Programa de Educación para la Paz tiene el potencial para ayudar a las personas de todo el mundo a recuperarse de la adicción a los opioides y el abuso de otras sustancias. Este video muestra el efecto transformador del programa en una residencia de recuperación en Pensilvania.

El Programa de Educación para la Paz (PEP) ayuda a los adictos a estas sustancias, a descubrir la fuerza interior, la esperanza y la alegría necesarias para dejar la droga y recuperarse con dignidad. El éxito del programa en Wilkes-Barre, Pensilvania, en la residencia de James A. Casey demuestra el potencial de los innovadores talleres para facilitar a los cuidadores de todo el mundo a combatir la epidemia de los opioides.

La crisis de los opioides ha sacudido especialmente a América, donde más de 115 personas mueren cada día por sobredosis. Esta catástrofe le cuesta a la economía del país casi $100 mil millones al año —y el coste emocional para familias y seres queridos es incalculable—.

La residencia Casey en el devastado pueblo de obreros de Wilkes-Barre, es el principal centro de recuperación en ofrecer programas para ayudar a los drogodependientes a mantenerse sobrios, encontrar un trabajo y desarrollar las aptitudes de vida necesarias para continuar alejados de la droga. El PEP complementa otros servicios allí, animando a los asistentes a explorar su fuerza innata y a vivir con un renovado sentido de fortaleza, paz y dignidad.

«El programa encaja muy bien con lo que realizamos, puesto que nuestra filosofía consiste en descubrir internamente aquello que es valioso y milagroso en un momento en el que estas personas están realmente destrozadas», afirma Kaki Sjogren, trabajadora social en la residencia Casey.

Los talleres del PEP ofrecen extractos de las conferencias en video del fundador del programa Prem Rawat, en los que habla de temas tales como la autoconciencia, la elección y la fuerza interior. «Ningún programa puede traer paz porque la paz no procede del exterior. La paz reside en ti» afirma. «Lo que realmente hace el Programa de Educación para la Paz es ponerte en contacto contigo mismo, es entonces cuando se abre la puerta al corazón y sientes paz».

Mark West, un residente del centro Casey, dice que las sesiones le han ayudado a estar sobrio y a tomar mejores decisiones en la vida. «El mensaje de Prem es real y genuino, incluso para tipos como yo, que vienen de un hogar roto y han estado dentro y fuera de la cárcel. Me siento vivo otra vez, sin tener que buscar la paz en drogas o alcohol».

Eric Willing, otro residente del centro Casey, también afirma que los talleres han sido fundamentales para su recuperación.

«Antes de escuchar a Prem Rawat siempre pensé que la paz era algo que teníamos que encontrar fuera. Ahora me doy cuenta de que la paz reside en el interior, ha cambiado mi visión de la vida», dice. «La adicción es una batalla diaria para mí, pero si tan solo pusiéramos la mitad de la energía que empleamos en nuestra recuperación en algo como el Programa de Educación para la Paz, nunca fracasaríamos, nunca recaeríamos».

La Fundación Prem Rawat pone el Programa de Educación para la Paz a disposición de individuos y organizaciones de forma gratuita. Además de centros de rehabilitación, el programa se ha ofrecido ofrece en diversas instituciones, desde correccionales a universidades, corporaciones, hospitales y muchas más, ayudando a miles de personas en 84 países. Infórmese sobre el PEP aquí.

Infórmese sobre el PEP aquí.

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