Gracias a los esfuerzos y el entusiasmo de dos hermanos, el Programa de Educación para la Paz (PEP) se ha integrado en un colegio en Jacqueville, Costa de Marfil, aportando a los estudiantes un sentido de fortaleza interior y esperanza, mientras que su país se recupera de los disturbios sociales.

Houphouët Nguessan

La iniciativa comenzó el año pasado cuando Houphouët Nguessan, un estudiante del Lycée Professionnel de Jacqueville (LPJ), invitó a su hermana, Stéphanie Nguessan, a volver a casa, desde donde vive en Francia, para ayudar a presentar el programa a la administración escolar.

El curso educativo multimedia contiene extractos de video de las conferencias de Prem Rawat, que la pareja había estado disfrutando junta desde la infancia. Esperaban que el mensaje de paz de Prem atrajera a los educadores, en su intento de preparar a la juventud marfileña para construir un futuro más próspero.

«El liceo da la bienvenida a estudiantes de todas las profesiones y condiciones sociales para que se preparen para el trabajo y la vida activa. Quería que tuvieran la oportunidad de escuchar el mensaje de Prem porque está lleno de sabiduría. Pensé que sus charlas podrían contribuir a nuestra educación y ayudar a prepararnos para entrar en la vida laboral», dice Houphouet.

Stéphanie Nguessan (derecha) entregas los certificados de asistencia.

Stéphanie regresó a su Costa de Marfil natal para reunirse con el director del liceo, M. Nzi Nguessan y otros profesores, presentándoles el PEP a través de la página web de la Fundación Prem Rawat y videos introductorios. Impactados por la simplicidad del programa, los administradores del liceo no tardaron en aprobar el curso.

Con licencia de su trabajo de recursos humanos en Francia, Stéphanie pasó el resto de sus vacaciones trabajando con voluntarios de la escuela para ofrecer los 10 talleres del PEP a 400 estudiantes, profesores y administradores.

Los comentarios de los participantes dejaron claro que consideraban que el programa era muy enriquecedor y complementario a sus clases.

«Este curso sensibilizó a los jóvenes sobre la posibilidad de la paz interior. Desarrolla la capacidad de cada persona de transformarse, de realizarse y de trabajar por la paz universal», dijo un maestro.

«El autoconocimiento es fundamental, y otras formas de conocimiento le deben seguir, dijo el Sr. Ncho, otro educador. Creo que necesitamos incluir este programa en nuestro sistema educativo para permitir que cada persona se conozca a sí misma».

El apoyo en el campus ha crecido desde esas primeras sesiones.

El director del liceo, M. Nzi Nguessan, y otros supervisores quedaron tan impresionados con el impacto positivo del programa que ahora quieren que se ofrezca a todos los estudiantes de primer año. «Mi deseo es que todos los recién llegados al LPJ participen en el PEP para que nuestra escuela esté llena de estudiantes en paz», dice el Sr. Brou Dagra Philippe, inspector del liceo. Así que invitó a Stéphanie a que volviera este año escolar para organizar cursos de formación para el personal y los estudiantes a fin de ayudar a que esto ocurra.

Recientemente regresó, y dice que casi 800 estudiantes y personal del centro participaron en la última ronda de talleres del PEP. Un nuevo «Club de Paz LPJ» se formó en el campus con 300 estudiantes que se inspiran en lo que aprendieron en el curso. Actualmente están haciendo planes para facilitar los talleres al resto de sus compañeros de clase, a sus padres, etc.

«Los participantes del PEP hablan con sus amigos sobre el tema, y ahora todos quieren seguirlo, ―dice Marc Komoé, un educador que supervisa el club de paz estudiantil―. Creemos que es un buen programa, y saludamos a todos los que lo hacen posible».

Durante su estancia en Costa de Marfil, Stéphanie aprovechó la oportunidad para presentar el PEP a otros directivos de las escuelas adyacentes. La Universidad de Abiyán ha aceptado recientemente comenzar a ofrecer el programa y ella espera que pronto le sigan otros.

Ahora de vuelta en Francia, Stéphanie está siguiendo de cerca los contactos y el impulso que ayudó a construir en Costa de Marfil.

«Me siento muy afortunada por participar en este proceso, ―dice―. Estoy agradecida por desempeñar un pequeño papel en el apoyo al incansable trabajo de Prem Rawat para llegar a más gente con este mensaje de paz. Es una oportunidad increíble».

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