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Para muchos veteranos, sentir paz de forma duradera sigue siendo un reto difícil de alcanzar, incluso mucho después de haber regresado de la guerra. Su incorporación a la vida civil no está exenta de problemas: traumas, desempleo y falta de vivienda.

El 11 de noviembre se conmemora el día de los Veteranos de Guerra en los EE. UU., se trata de una celebración en la que se les honra por sus servicios y se proponen soluciones para mejorar sus vidas. En otros países se denominan Día del Recuerdo y Día del Armisticio, que conmemoran el final de la Primera Guerra Mundial.

Cada vez más veteranos opinan que el Programa de Educación para la Paz (PEP) les brinda las herramientas que necesitan para aprovechar su fuerza interior y superar los obstáculos. Los talleres del programa incluyen videos de las charlas internacionales de Prem Rawat sobre temas como la dignidad, la posibilidad de elegir y la esperanza.

«El Programa de Educación para la Paz intenta solo lograr algo simple:  ponerte en contacto contigo mismo», dice el Sr. Rawat.

Para Alyce Knaflich, una veterana que sufrió estrés postraumático, depresión y falta de vivienda durante 10 años, el impacto fue profundo. Ella da crédito al PEP porque le ha devuelto la confianza y ahora trabaja como directora ejecutiva de Aura Home Women Vets, una organización benéfica en Asheville, Carolina del Norte que brinda alojamiento y apoyo a mujeres veteranas sin hogar.

Alyce Knaflich nos cuenta su historia en este video. (Contiene subtítulos en español).

«Estaba perdida y Prem Rawat y su mensaje, me llevaron de vuelta a casa. Mi hogar es mi corazón. La paz comienza en mi interior», dice Knaflich.

Ella ha incorporado el programa educativo a los servicios de Aura Home y proporciona a los usuarios la enriquecedora experiencia que ha vivido.

«El mensaje de Prem les ayudará a curar su estrés emocional, y les facilitará la transición del ejército a la vida civil, para tratar de encontrar una nueva profesión. Les ayudará a centrarse en sí mismos y recuperar la confianza», dice Knaflich.

El programa está trascendiendo las barreras nacionales y culturales, y tiene efectos similares en veteranos del Reino Unido, Colombia, Sri Lanka y más allá.

Participantes y directivos elogian los talleres en The Beacon, un centro de recuperación para veteranos sin hogar en North Yorkshire, Inglaterra. Blair Murray tuvo una experiencia tan positiva como participante que se convirtió en voluntario del programa para ofrecérselo a sus compañeros. «Cuando lo empecé era un hombre enfadado y odioso, —dice—. Mi mayor conflicto era que no conseguía entenderme a mí mismo. No tenía las herramientas, y el PEP me las ha proporcionado».

En Colombia, el PEP se ofrece a los veteranos en los centros educativos de paz y reconciliación del gobierno para ayudarlos a recuperarse de décadas de guerra. Uno de ellos, Carlos Cano, que quedó parapléjico, debido a una lesión que sufrió en el campo de batalla, comenta que el curso reavivó su pasión por la vida: «Durante el curso se puso mucho énfasis en algo muy importante: creer en ti mismo, ―dice―. Esa fuerza interior que tienes, no necesitas buscarla; la tienes. Incluso cuando tocas fondo, regresa a ti».

Hernán Rincón, psicólogo de uno de los centros colombianos donde se ofrece el PEP, espera que el programa pueda desempeñar un papel clave en la creación de una nación y un mundo más pacíficos, empezando por la paz individual. «No se puede hablar de la paz en la sociedad si no se habla primero de la paz interior, —dice—. Nuestro objetivo es construir la paz individual para crear la paz colectiva».

El veterano Anthony Sotelo comparte con nosotros su historia en este video. (Contiene subtítulos en español).

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