Tras coordinar con éxito el Programa de Educación para la Paz (PEP) en siete ocasiones en el pequeño país balcánico de Montenegro, los voluntarios que lo llevaron a cabo se han tomado un respiro este verano, para comenzar de nuevo en octubre. Respondiendo a la demanda popular y apoyados por la entusiasta invitación de dos organizaciones, se han programado otros tres cursos para 2016.

A partir de octubre, el Centro para la Educación Cívica —que ya había sido la sede de algunos PEP para el público en general— y el Centro Pedagógico, que había celebrado PEP para educadores, se han puesto de acuerdo para unir al público de ambas sedes y celebrar un PEP en el Centro para la Educación Cívica.

PEP MontenegroLa promoción del PEP a través de los sitios web de las ONG, los comentarios de los asistentes y las 13 apariciones en televisión de la coordinadora del PEP, Caroline Jovicevic, en las tres cadenas más importantes del país, han ayudado a que haya muchas personas interesadas, hasta el punto de que hay 60 o 70 personas para cada curso, aunque solo se dispone de 50 plazas. El PEP se ha incluido en la categoría de cursos que se pueden elegir para lograr créditos de estudio y que se ofrecen a los educadores en todo el país. Esto ha aumentado todavía más su difusión.

El pasado julio, el Centro para la Educación Cívica otorgó a Caroline y a su esposo Janko, un premio que mostraba su apreciación por el trabajo realizado al traer el PEP al país. Este premio fue muy bien recibido por esta activa pareja que vive en un lugar aislado de Skadar Lake, el cual no dispone de caminos de acceso.

Para llevar a cabo el PEP, han de caminar unos 15 minutos por un camino de cabras, hasta su garaje, donde se cambian de ropa y conducen hasta Podgorica, la capital, a 20 kilómetros. Al acabar, se calzan de nuevo las botas y bajan a oscuras por el sendero montañoso hasta su hogar.

PEP Montenegro«Sí, supone un esfuerzo, pero merece la pena», dice Janko. Ambos son filántropos desde hace tiempo, trabajan como abogados especializados en medio ambiente y apoyan a la TPRF. En promedio, al final de cada PEP en Montenegro, unas 38 personas reciben el certificado de haber asistido al menos a 8 sesiones.

Muchas otras personas asistieron a menos sesiones y también disfrutaron de la experiencia. Una de ellas decía entusiasmada: «Es muy interesante y me alegro de haber participado. Me han ayudado a encontrar la paz interior y a conseguir las respuestas que buscaba. Estoy inmensamente agradecida. Es un material de gran calidad y puedo afirmarlo porque he asistido a muchos cursos y talleres. Este es uno de los mejores que he conocido en mi vida».

¿Cuales son los planes para el futuro? «Más de lo mismo pero mejorando aún más la calidad que aporta el equipo. Nuestro reto continuo y, a la vez nuestra responsabilidad y placer, es esforzarnos en poner nuestra presentación de los materiales del PEP al nivel de la calidad del conferenciante y la relevancia e importancia del mensaje», contesta Caroline.

El PEP se ha enraizado con fuerza en este precioso país de solo 621 000 habitantes. «Hacia arriba y hacia adelante, no hay otro camino —dice Caroline—. Confiamos en que este pujante brote montenegrino, crezca y se haga más fuerte el próximo año».

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