El presidente de Timor Oriental, Taur Matan Ruak (izq.) y Prem Rawat.

El 18 de septiembre, Prem Rawat recibió una cálida bienvenida en su primera visita a Timor Oriental, nación asiática devastada por la guerra. Se dirigió a una audiencia de 600 personas en el Noble Palacio de Lahane, entre ellas se encontraban el presidente del país, Taur Matan Ruak, la primera dama Isabel da Costa Ferreira y otros dignatarios.

Recuperándose aún de una guerra contra Indonesia que ha durado décadas y en la que han muerto unas 100 000 personas de un país de 1,2 millones de habitantes, Timor Oriental, que obtuvo su independencia en 2002, se ha convertido en el país más joven de Asia. El desempleo es alto, la tasa de alfabetización es baja y aproximadamente el 41 por ciento de los ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza. Es un país de gente joven, en el que más del 45 por ciento de la población es menor de 18 años.

El Sr. Rawat fue invitado al país por la primera dama —abogada de derechos humanos y socia de la Fundación Timor, que apoya iniciativas educativas y de agua potable—. Ella había visto vídeos de las conferencias internacionales del Sr. Rawat y le pidió que proporcionara inspiración al país, en su esfuerzo por construir un futuro más pacífico y próspero.

En una entrevista en la televisión nacional, Rawat dijo: «Deseo lo mejor para los ciudadanos de Timor Oriental. Creo que ya han pasado por mucho, y ha llegado el momento de que brillen». Dijo que iba a explorar la posibilidad de movilizar a la Fundación Prem Rawat para proporcionar ayuda humanitaria, así como hacer avanzar el Programa de Educación para la Paz en el país.

Además de comida saludable, agua y refugio, el camino para lograr una paz duradera que proporcione prosperidad y dignidad requiere de «una revolución en nuestra forma de pensar», dijo Rawat. Lamentó que la sociedad global desperdicie alimentos a expensas de las personas que mueren de hambre y gaste enormes recursos en armamento, en lugar de utilizar la tecnología para ayudar a la gente.

«Hemos olvidado el valor de la vida. Cuando estaba leyendo la historia de Timor Oriental, lo único que podía decirme a mí mismo era: “¿Cómo un ser humano puede hacer esto a otro ser humano?”. Cuando decidimos no respetarnos los unos a los otros, nos convertimos en fanáticos. Y la conclusión es la destrucción total».

Teniendo en cuenta que el 99 por ciento de cada cuerpo humano en la Tierra se compone de los mismos seis elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo, Prem hizo hincapié en que las personas tienen más en común de lo que se suele pensar. Cuando surgen contrastes, «la gente necesita aprender a vivir con los demás, de modo que cuando veamos una diferencia con alguien, no pensemos: “Ser diferente es malo”. Todo el mundo piensa que las otras personas deberían ser como ellos. No. Cada uno es como es, y debemos aprender a apreciarlo».

A pesar de los desafíos a los que se enfrentan Timor Oriental y el resto del mundo, Rawat dijo que era optimista sobre el futuro, porque que en última instancia, lograr la paz es más fácil que hacer la guerra.

«Para hacer la guerra, tienes que hacer cosas. Para hacer la paz, no tienes que hacer nada, porque la paz reside en el corazón de cada ser humano. La paz ya está ahí. Tiene que descubrirse. Tiene que nutrirse y tiene que ser comprendida —afirmó—. Si eliminamos la inconsciencia y la estupidez, lo normal es que haya paz».

La visita de Prem despertó un gran entusiasmo por su mensaje. En el aeropuerto fue recibido con bailes típicos de Timor y los estudiantes universitarios rodearon el Palacio de Lahane, agudizando sus oídos para escuchar lo que se estaba comunicando en el interior.

Al término de su discurso, el presidente Taur Matan Ruak abrazó al Sr. Rawat y le invitó a un almuerzo privado en su residencia.

«Aprecio mucho lo que Ud. nos ha transmitido. Su discurso y sus explicaciones son muy dinámicas, motivadoras y sanadoras para nosotros, un país en proceso de renovación, que no hace mucho caminaba por la senda del conflicto —dijo Ruak, quien también invitó a Prem Rawat a volver pronto—. Confío en un futuro de paz para nuestro país».

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