La habitación estaba llena de flores y ropa de mujer. Por un lado, un estante con blusas, suéteres y trajes pantalón. Por otro, un perchero lleno de pantalones, faldas y vestidos de noche. Algunos son de diseñadores famosos. Ropa confeccionada en todo tipo de telas y colores. Sobre una mesa, los accesorios: collares de cuentas, cinturones con pedrería, bisutería y zapatos.

También hubo bebidas, pasteles caseros, vinos, zumos y bocadillos. Tarjetas de felicitación hechas a mano. Al menos una docena de mujeres dando vueltas, examinando la ropa, probándose sus prendas favoritas, disfrutando del ágape y leyendo folletos sobre la Fundación Prem Rawat (TPRF).

Este evento aquí lo denominamos «swishing party», término que seguramente no es muy conocido. Se trata de una fiesta de intercambio de ropa y accesorios. El nombre proviene del sonido producido por la seda y el satén.

El anfitrión de la fiesta invita a amigos y conocidos, quienes aportan, al menos, un artículo de valor a cambio de otro artículo que desean. Lo que no se intercambia se dona. Este tipo de fiestas se hacen para recaudar fondos o simplemente por diversión; y a la vez para reciclar y ahorrar.

Jane organizó en Escocia una fiesta de intercambio en beneficio del programa Food for People (Alimento para la gente, FFP) de la Fundación:

«Hace cinco años, organicé una en Londres y pensé que nuestra nueva casa, en Escocia, era el sitio ideal para celebrar una, a favor del Food for People y ayudar a mostrar el trabajo de la fundación, a las personas que no lo conocen. La organizamos una amiga y yo. Pusimos un mostrador con tarjetas de felicitación y detalles sobre la TPRF y las instalaciones del FFP en India, Nepal y Ghana.

La fiesta fue en mi casa, se requería invitación para acudir, por motivos de seguridad. Envié un correo electrónico a unas 20 mujeres de la zona, solicitando que invitaran a otras personas. Contactamos con amigos, familiares, colegas y vecinos a los que rogamos confirmación de su asistencia, así como información numérica sobre sus invitados. Asistieron un total de 17 mujeres, algunas de las cuales recorrieron entre 35 y 60 km. Contamos, además, con la ayuda de una diseñadora de prestigio. El ambiente fue tan atractivo que todo el mundo notó lo especial del evento.

«La ropa estaba impecable, limpia, planchada y expuesta de forma muy cuidada. Ofrecimos incluso el asesoramiento de una personal shopper para ayudar a decidir a las asistentes, por la gran cantidad de prendas expuestas. La donación sugerida era de 10 libras (unos 14 dólares), más otras 10 por cada artículo que compraron. Las bebidas y el tentempié fueron gratis. A última hora admitimos ofertas espontáneas sobre lo que no se había vendido.

El resultado fue increíble: recaudamos más de 1000 dólares estadounidenses. Donamos tres bolsas de ropa sin vender a una organización benéfica local. Lo restante se llevará a una tienda de segunda mano, por lo que esperamos conseguir de 75 a 150 dólares más. Estamos decididas a hacerlo nuevamente el año que viene. Recibimos algunas ideas y comentarios acerca de otras mejoras. Fue un exitoso trabajo en equipo».

 

 

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