Linda Pascotto informa sobre la ceremonia en honor al fundador de la TPRF, Prem Rawat, en su reciente visita al centro alimentario Food for People, en Otinibi, Ghana.

23 de noviembre de 2012. Llegamos a Otinibi, a una hora de distancia en coche desde Accra, a través de carreteras, mezcla entre pavimento y tierra, abarrotadas de coches que transitaban entre vendedores que vendían de todo, desde fruta a ropa e incluso repuestos de automóvil.

Empezamos a escuchar el sonido de los tambores tribales mientras el coche se detenía y esperábamos a que las grandes vallas metálicas nos permitieran el acceso al centro  para aparcar en la parte posterior de las dependencias. Cuatro tambores se afanaban en su tarea en mitad de un ambiente festivo.

Las enormes tiendas de lona blanca estaban dispuestas, como por arte de magia, en el patio de gravilla desde el día anterior y tenían un aspecto majestuoso, con filas y filas de sencillas sillas de una pieza, colocadas de forma ordenada para los 400 estudiantes, profesores y distinguidos invitados.

Los toldos parecían ofrecer un agradable alivio de los rayos solares ya que a las 9 de la mañana el termómetro ya marcaba 32 grados y con humedad. Pronto se hizo evidente que a pesar de que los toldos ayudaban, ofrecían también una falsa sensación de seguridad. Todo el mundo estaba sudoroso y con las frentes y las ropas humedecidas, aunque intentábamos ignorar el sofocante calor.

El entusiasmo se podía sentir en el ambiente —el fundador, Prem Rawat ¡estaba a punto de llegar— !

Los niños comenzaron a sentarse, ataviados con uniformes impecables, frescos y almidonados. Aunque se trataba de un numeroso grupo de jóvenes, estaban sumamente quietos. Supongo que se encontraban asombrados por ver a personas con tonos de piel más claros y, por supuesto, por la presencia de cámaras.

Mientras comprobábamos los asientos, escuchamos que el jefe de Otinibi y su séquito iban, de forma inesperada, a asistir al evento. Aunque demostró su generosidad al ofrecer el terreno de las instalaciones, supe que él raramente asiste a este tipo de celebraciones. Así mismo, el rey Ashanti había enviado a sus asesores más veteranos. Nos llevó un tiempo seguir el  protocolo para acomodar a los invitados de honor.

El jefe de Otinibi estaba vestido con sus mejores galas y le acompañaba un grupo muy impresionante. Tanto él como el resto de los componentes tenían un aire de elegancia y autoridad. El séquito del rey estaba ataviado con llamativas ropas y, ¡mucho oro! Vi coronas de oro, brazaletes, pulseras, anillos y telas cosidas en oro. Entre el sol y los metales preciosos, el lugar se veía resplandeciente.

Después de que la audiencia se instalara, los tambores hicieron su presencia para dar la bienvenida a Prem Rawat. Ataviado con unos pantalones sencillos y una camisa de color azul, el Sr. Rawat saludó a todo el mundo y se sentó en el asiento de honor en el centro de la primera fila. Emmanuel Adjei se acercó hasta el micrófono para dar la bienvenida a todos.

La directora del colegio, Grace Ninsaw, habló sobre la importancia que este centro tiene en la comunidad, sobre las matriculaciones en el colegio, que habían aumentado en casi 300 niños desde el comienzo de la construcción del centro y de lo bien que los niños lo estaban haciendo. Dijo que muchas entidades benéficas habían prometido la construcción de un centro alimentario para los niños, pero que no habían mantenido su promesa. Solo cuando la construcción del centro estaba ya avanzada, la gente comenzó a tener esperanza para luego empezar a creer que, efectivamente, iba a ser un lugar magnífico para la comunidad.

El jefe de Otinibi habló sobre la escuela, sobre el antes y el después de la instalación del centro y amablemente ofreció más tierras para cultivar verduras para el centro.

A continuación, habló un representante del rey Ashanti: comentó que había asistido a un evento de Prem Rawat la noche anterior y señaló lo gratamente sorprendido que se sentía. Afirmó ante todos los reunidos que informaría al rey acerca de Prem Rawat, sobre su mensaje de paz y la maravillosa labor que se había realizado a través de la Fundación Prem Rawat (TPRF, por sus siglas en inglés), y, ofreció la posibilidad de trabajar conjuntamente en la construcción de un nuevo centro.

Luego, tuve la oportunidad de hablar un poco sobre la TPRF, intentando no sentirme cohibida por mi aspecto: calada de los pies a la cabeza  por la intensa humedad.

Tuvimos unos inesperados bailes folclóricos, que parecieron ser del agrado de todos —los niños contenían sus risitas y los adultos observaban con ojos de asombro—.

Una pequeña representación teatral escolar agradeció a Prem Rawat, a la TPRF y a la asociada de la Fundación, PremBaf Ghana (PBG).

Prem Rawat se dirigió a los niños con las siguientes palabras: «Sois el futuro de Ghana… Sois importantes. Vosotros sois los que dais valor a estas instalaciones, no al contrario».

El enviado del rey y el jefe estaban impresionados por las palabras de Prem Rawat, mientras murmuraban su conformidad sobre las mismas.

Posteriormente, quisieron tomarse unas instantáneas junto a él, quien rápidamente aceptó. Finalmente, fueron presentados individualmente a Prem Rawat y se mostraban rebosantes de alegría mientras se estrechaban las manos.

Como último evento programado se desveló una placa conmemorativa, a lo que siguió el almuerzo de los niños. El Sr. Rawat se acercó a todas las mesas mientras saludaba a todos los niños y les preguntaba  si les gustaba la comida, la cual disfrutaban sobremanera. Posteriormente, caminó por las instalaciones, visitó la cocina, la antesala y los almacenes. El centro se encontraba sumamente limpio. Se quedó tan impresionado que estuvo veinticinco minutos más.

Fue un acontecimiento extraordinario que disfrutaron todos los asistentes. ¡Qué día tan magnífico!

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