Pat Sapio (izq.) junto a Luigi Persichetti

La puesta en marcha del Programa de Educación para la Paz (PEP) en la desértica ciudad de St. George, Utah, comenzó con una búsqueda en Google y continúa gracias al esfuerzo y la dedicación de voluntarios.

Luigi Persichetti, pastor retirado de la Unity Church, nos dice: «Hace unos años, navegando por Internet, encontré la página web de la Fundación Prem Rawat y su Programa de Educación para la Paz».

Activista en pro de la paz desde hace mucho tiempo, Luigi sintió interés y pidió los materiales del curso. Al poco tiempo, presentó en una biblioteca pública el primer PEP del estado de Utah. «Tuvo lugar en 2013, y aunque solo asistieron unas pocas personas, lo pasé muy bien y no me desanimé, porque en principio solo quería familiarizarme con el programa», recuerda Luigi.

Utah PEPPosteriormente, lo presentó en el Institute of Continuing Learning dentro de un programa de educación para adultos de la Universidad Estatal Dixie, con el fin de llegar a más personas. Uno de ellos los primeros fue Pat Sapio, asistente social y profesor universitario retirado, que había impartido clases en el instituto. Pat quedó impresionado con el programa y se ofreció a ayudar a Luigi y desde entonces lo ofrecen juntos.

En los últimos tres años, cientos de personas han participado en el PEP del instituto, y Pat comenta: «La mayoría opina que ha supuesto un cambio para ellos, y que su perspectiva sobre la paz es distinta a la que tenían antes de asistir al curso».

Utah PEPCyndi Schmidt, alumna del primer PEP presentado por Luigi en el Instituto, se sintió muy conmovida por el programa y decidió colaborar con el PEP. «Me pareció muy práctico, me hizo reflexionar sobre qué quiero en mi vida».

Pat, que se describe como «un joven de 82 años» están, en la actualidad, ofreciendo el programa a los internos del centro penitenciario Purgatorio. A pesar del escepticismo inicial del director, Pat se complace en informar que después de ver el impacto tan positivo que el programa ha tenido en los participantes, los funcionarios de prisiones son ahora su mayor apoyo. «El director cambió por completo de opinión, y ahora nos trata entre algodones».

Cyndi afirma que la respuesta de los internos es muy emotiva y recuerda cómo un participante, al terminar uno de los talleres, dijo: «Esta es la mejor clase que he tenido».

Animados por la respuesta obtenida, el equipo de voluntarios de Utah está valorando la posibilidad de ofrecer el PEP a una asociación local de propietarios de viviendas, a una iglesia y a un hogar para mujeres maltratadas.

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